
Pr Mario Barghomz,
Sólo la ingenuidad o falta de experiencia y conocimiento podrían hacernos pensar que el concierto de U2 360º (primero de 3), que se llevó a cabo este pasado 11 de mayo en el Estadio Azteca de la ciudad de México, es lo mismo a cualquier otro dentro del género musical del rock.
Lo cierto es que entre lo genial y lo moderno, U2 ha rebasado cualquier expectativa, llevando más allá de toda especulación un espectáculo que no sólo tuvo que ver con más de dos docenas de canciones cantadas esa noche, el simple gusto o el exacerbado fanatismo que pudiera tenerse por el grupo irlandés.
La gira "360º" experimenta, regenera y propone un concepto modernista a través de la estructura ("la garra") inspirada en el edificio del aeropuerto de la ciudad de Los Ángeles, que renueva la experiencia de la música de conciertos en vivo, llevándola a un nivel nunca antes visto.
Este concierto del día 11 de mayo, al que tuve la oportunidad de acudir desde nuestra hermosa ciudad de Mérida en compañía de dos de mis hijos, tiene su antecedente en el realizado el 30 de junio de 2009 en la ciudad de Barcelona, lugar donde comenzó esta gira diseñada para promocionar el más reciente álbum de la banda, "No Line On The Horizon", que salió a la venta sólo cuatro meses antes de la gira, y de lo que aquí mismo en el Diario dimos ya referencia.
Eran alrededor de las diez de la noche cuando las imágenes de Bono, The Edge, Adam Clayton y Harry Muller Jr. aparecieron por primera vez a la vista de casi cien mil espectadores eufóricos y adrenalínicos, que desde ese momento no dejamos de corear, brincar, fotografiar y filmar cada uno de los movimientos del grupo. La espectacularidad de la especie de nave cibernética colocada en el centro del estadio y que permite una visibilidad de 360º en torno a ella, no dejó nunca de asombrarnos, pues no sólo se trata de una máquina estática, sino con movimiento a través de cada uno de los elementos que la componen. Con esto quedan rebasadas (al menos para conciertos de última generación) y pasan a la historia las ya famosas pantallas LED colocadas tradicionalmente a los extremos del escenario, también propuestas originalmente por U2. Los que estábamos a nivel de cancha y a escasos 20 metros del escenario, no sabíamos si seguir cada uno de los pasos de Bono, que cuando cruzaba los puentes nos permitía casi saludarlo, o seguir fascinados con todo lo que veíamos a través de la enorme torre.
Fueron varios los momentos emotivos, el del "cielito lindo" (previo al concierto), el del "happy birthday" coreado por todo el estadio a Bono con motivo de su cumpleaños 51, y la lectura de un poema de Nezahualcóyotl por una seguidora invitada por Bono a subir al escenario, y que sin duda fue un excelente preámbulo al tema "Beautiful Day".
Sólo cinco años después, y luego de algunos problemas de salud de Bono, es que hemos podido tener nuevamente en México a una de las mejores bandas de rock en el planeta.
U2 no es solamente una banda más en el universo de la música actual, sino lo que ha seguido a las agrupaciones más geniales y ya clásicas en la historia de la música moderna: Los Beatles, los Rolling Stones y Queen.
Naturalmente durante el concierto pudimos escuchar la mayor parte de las canciones que han construido el éxito de U2: "The Real Thing", con la que comenzaron; "Zooropa", "Vértigo" (por supuesto), o la ya también emblemática "Walk On", con lo que terminó la primera parte. El final del concierto no recurrió al corte tradicional de los encores. Fue un concierto más bien diseñado para tres tiempos. En el segundo escuchamos "One" "Amazing Grace", que se cantó a capela, y "Where the Streets Have No Name". La penúltima canción de la tercera parte, "With or Without You" fue cantada a coro, de principio a fin, por más de 90 mil espectadores ya "sin pies" pero profundamente conmovidos e inspirados.
En contexto:
Sólo la ingenuidad o falta de experiencia y conocimiento podrían hacernos pensar que el concierto de U2 360º (primero de 3), que se llevó a cabo este pasado 11 de mayo en el Estadio Azteca de la ciudad de México, es lo mismo a cualquier otro dentro del género musical del rock.
Lo cierto es que entre lo genial y lo moderno, U2 ha rebasado cualquier expectativa, llevando más allá de toda especulación un espectáculo que no sólo tuvo que ver con más de dos docenas de canciones cantadas esa noche, el simple gusto o el exacerbado fanatismo que pudiera tenerse por el grupo irlandés.
La gira "360º" experimenta, regenera y propone un concepto modernista a través de la estructura ("la garra") inspirada en el edificio del aeropuerto de la ciudad de Los Ángeles, que renueva la experiencia de la música de conciertos en vivo, llevándola a un nivel nunca antes visto.
Este concierto del día 11 de mayo, al que tuve la oportunidad de acudir desde nuestra hermosa ciudad de Mérida en compañía de dos de mis hijos, tiene su antecedente en el realizado el 30 de junio de 2009 en la ciudad de Barcelona, lugar donde comenzó esta gira diseñada para promocionar el más reciente álbum de la banda, "No Line On The Horizon", que salió a la venta sólo cuatro meses antes de la gira, y de lo que aquí mismo en el Diario dimos ya referencia.
Eran alrededor de las diez de la noche cuando las imágenes de Bono, The Edge, Adam Clayton y Harry Muller Jr. aparecieron por primera vez a la vista de casi cien mil espectadores eufóricos y adrenalínicos, que desde ese momento no dejamos de corear, brincar, fotografiar y filmar cada uno de los movimientos del grupo. La espectacularidad de la especie de nave cibernética colocada en el centro del estadio y que permite una visibilidad de 360º en torno a ella, no dejó nunca de asombrarnos, pues no sólo se trata de una máquina estática, sino con movimiento a través de cada uno de los elementos que la componen. Con esto quedan rebasadas (al menos para conciertos de última generación) y pasan a la historia las ya famosas pantallas LED colocadas tradicionalmente a los extremos del escenario, también propuestas originalmente por U2. Los que estábamos a nivel de cancha y a escasos 20 metros del escenario, no sabíamos si seguir cada uno de los pasos de Bono, que cuando cruzaba los puentes nos permitía casi saludarlo, o seguir fascinados con todo lo que veíamos a través de la enorme torre.
Fueron varios los momentos emotivos, el del "cielito lindo" (previo al concierto), el del "happy birthday" coreado por todo el estadio a Bono con motivo de su cumpleaños 51, y la lectura de un poema de Nezahualcóyotl por una seguidora invitada por Bono a subir al escenario, y que sin duda fue un excelente preámbulo al tema "Beautiful Day".
Sólo cinco años después, y luego de algunos problemas de salud de Bono, es que hemos podido tener nuevamente en México a una de las mejores bandas de rock en el planeta.
U2 no es solamente una banda más en el universo de la música actual, sino lo que ha seguido a las agrupaciones más geniales y ya clásicas en la historia de la música moderna: Los Beatles, los Rolling Stones y Queen.
Naturalmente durante el concierto pudimos escuchar la mayor parte de las canciones que han construido el éxito de U2: "The Real Thing", con la que comenzaron; "Zooropa", "Vértigo" (por supuesto), o la ya también emblemática "Walk On", con lo que terminó la primera parte. El final del concierto no recurrió al corte tradicional de los encores. Fue un concierto más bien diseñado para tres tiempos. En el segundo escuchamos "One" "Amazing Grace", que se cantó a capela, y "Where the Streets Have No Name". La penúltima canción de la tercera parte, "With or Without You" fue cantada a coro, de principio a fin, por más de 90 mil espectadores ya "sin pies" pero profundamente conmovidos e inspirados.
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